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IFC en Quebec en 2026: de la interoperabilidad BIM a la valorización de los datos del edificio
Quebec da un nuevo paso en la transformación digital del sector de la construcción. Impulsado por las iniciativas gubernamentales, la adopción progresiva del BIM y la búsqueda de un mayor control de la información técnica, el formato IFC se consolida como un elemento esencial de la interoperabilidad entre los agentes del sector. Pero, más allá del intercambio de modelos digitales, surge un nuevo reto: aprender a estructurar, transformar y aprovechar los datos IFC para mejorar de forma duradera los métodos de trabajo.
Quebec, un territorio comprometido con la transición digital de la construcción
Desde hace varios años, el sector de la construcción de Quebec acelera su transformación digital.
La hoja de ruta gubernamental para el modelado de información de la construcción (BIM) es un motor fundamental de esta evolución. Acompaña a los promotores públicos y a los profesionales en la adopción de métodos de trabajo basados en la colaboración digital, la gestión de la información y la interoperabilidad.
Esta dinámica se refleja en el aumento de los proyectos públicos con un enfoque BIM. Según el balance gubernamental publicado en 2025, los ocho promotores públicos asociados contabilizaban 265 proyectos BIM en curso o finalizados a 31 de marzo de 2025, frente a 77 en 2021.
Esta evolución revela un cambio estructural: el modelo digital ya no es únicamente un soporte de representación geométrica. Se convierte progresivamente en un entorno de producción, transmisión y aprovechamiento de datos técnicos.
En este contexto, los IFC ocupan un lugar estratégico.
IFC: un estándar abierto al servicio de la interoperabilidad
IFC (Industry Foundation Classes) es un estándar internacional abierto, normalizado por ISO 16739-1, destinado a describir e intercambiar información relativa a las obras construidas.
Su interés reside en la capacidad de transmitir información con independencia de los entornos de software utilizados por los distintos participantes.
Un archivo IFC puede contener información como:
- La geometría y la organización espacial de un edificio.
- Las propiedades técnicas de los componentes.
- Las clasificaciones y los identificadores de los objetos.
- Los materiales y las características de los equipos.
- Las relaciones entre los elementos constructivos.
- Los datos útiles para los estudios, la construcción y la explotación.
Esta independencia es un reto fundamental para los proyectos de Quebec que reúnen a arquitectos, ingenieros, contratistas, especialistas BIM y gestores inmobiliarios.
IFC permite establecer una continuidad informativa entre las profesiones, las herramientas y las distintas fases del ciclo de vida de una obra.
Sin embargo, disponer de un archivo IFC no garantiza, por sí solo, la calidad ni la utilidad de la información que contiene.
En 2026, el verdadero reto ya no es únicamente intercambiar IFC
La primera fase de adopción de IFC se centró principalmente en el intercambio de modelos entre aplicaciones de diseño y coordinación.
Esta práctica constituye hoy una base importante de los enfoques BIM.
Pero las necesidades evolucionan.
Los profesionales deben responder ahora a preguntas más exigentes:
- ¿La información contenida en los modelos responde realmente a los requisitos del proyecto?
- ¿Las propiedades de los objetos son homogéneas y están correctamente cumplimentadas?
- ¿Las clasificaciones se adaptan a los usos previstos?
- ¿Las cantidades y características técnicas pueden utilizarse sin reprocesamiento manual?
- ¿La información producida durante el diseño puede reutilizarse en la construcción y la explotación?
Estas preguntas marcan el paso de una lógica de intercambio de archivos a una lógica de control de los datos.
El valor de un IFC ya no reside únicamente en su capacidad de abrirse en distintos programas, sino en la calidad y utilidad de la información que pone a disposición.
La edición IFC: una práctica que ganará importancia en Quebec
La edición IFC consiste en intervenir directamente en los datos estructurados de un modelo digital para verificarlos, completarlos, reorganizarlos o adaptarlos a usos específicos.
Abre nuevas perspectivas para los profesionales de Quebec comprometidos con la transformación de sus procesos BIM.
1. Mejorar la fiabilidad de la información de los modelos digitales
Los modelos IFC pueden proceder de varias disciplinas y organizaciones, con diferentes convenciones de nomenclatura, clasificaciones y propiedades.
Su armonización permite obtener entregables más coherentes, reducir los ajustes manuales y facilitar los controles de calidad.
2. Estructurar los datos según las necesidades profesionales
La información que necesita un arquitecto, un especialista en costes, un contratista o un gestor inmobiliario no es la misma.
La edición IFC permite preparar conjuntos de datos adaptados a cada uso, sin imponer una única organización informativa a todos los participantes.
3. Automatizar los tratamientos repetitivos
La clasificación de objetos, la normalización de propiedades, la selección de elementos o la preparación de información pueden consumir mucho tiempo.
Automatizar estas operaciones reduce las manipulaciones repetitivas y permite dedicar más recursos al análisis técnico y a las decisiones del proyecto.
4. Preparar los datos para su utilización
Los IFC pueden convertirse en una fuente de información para procesos de estimación, elaboración de informes, control de calidad o gestión patrimonial.
Para ello, los datos deben estar correctamente organizados y adaptados a los sistemas que los utilizarán.
La edición IFC se convierte así en una etapa de transformación entre los datos procedentes del diseño y la información que necesitan las distintas profesiones.
Requisitos de información cada vez más determinantes
En Quebec, los enfoques BIM de los promotores públicos contribuyen a reforzar la importancia de la calidad de la información entregada.
La Société québécoise des infrastructures (SQI), en particular, desarrolla prácticas documentadas sobre requisitos BIM, gestión de la información y entregables digitales.
Esta orientación coincide con los principios de la serie de normas ISO 19650, que sitúan la gestión de la información en el centro del ciclo de vida de los activos construidos.
El objetivo no es producir cada vez más datos.
Consiste en disponer de la información adecuada, con el nivel de precisión apropiado, en el momento oportuno y para el uso previsto.
Este enfoque fomenta una mejor definición de las necesidades de información antes de iniciar los proyectos y una verificación más rigurosa de los entregables.
También favorece la aparición de métodos que permiten verificar y transformar los datos independientemente del software con el que se produjeron.
Del modelo BIM a los datos para la toma de decisiones
Una de las perspectivas más importantes es el aprovechamiento de los datos IFC fuera de los entornos tradicionales de modelado.
Los datos estructurados de una obra pueden alimentar, entre otros:
- Cuadros de mando de seguimiento del proyecto.
- Análisis cuantitativos y técnicos.
- Indicadores de conformidad de los entregables.
- Herramientas de preparación de estimaciones.
- Inventarios de equipos y componentes.
- Sistemas de información dedicados a la gestión de activos inmobiliarios.
Esta evolución modifica progresivamente el papel del modelo digital.
El modelo BIM ya no tiene por qué ser la interfaz principal para consultar la información. Los datos que contiene pueden extraerse, organizarse y aprovecharse en otros entornos profesionales.
IFC se convierte así en un soporte de interoperabilidad y, también, en un recurso de información capaz de alimentar nuevos procesos digitales.
Los retos que quedan por afrontar en Quebec
A pesar de los avances, siguen existiendo varios retos para generalizar un aprovechamiento avanzado de IFC.
- La heterogeneidad de las prácticas. No todas las organizaciones tienen el mismo nivel de madurez BIM. Los métodos de producción, las convenciones de datos y los requisitos de entrega pueden variar considerablemente.
- La calidad de la información. Un modelo geométricamente correcto no garantiza que los datos asociados sean completos, coherentes o adecuados para los usos previstos.
- El dominio de los procesos. La automatización exige comprender con precisión los datos, las reglas de transformación y los objetivos profesionales.
- La capacitación. El aprovechamiento avanzado de IFC requiere desarrollar conocimientos complementarios al modelado tradicional.
- La continuidad digital. La información debe circular entre las fases de diseño, construcción y explotación sin multiplicar las introducciones manuales ni las pérdidas de datos.
Estos retos son también oportunidades para hacer evolucionar las prácticas profesionales.
Simplebim: acompañar el paso del intercambio IFC al aprovechamiento de los datos
En este contexto, Simplebim responde a una evolución fundamental de las necesidades BIM: disponer de medios para intervenir en la información IFC y prepararla para los usos reales de las organizaciones.
Simplebim permite, entre otras cosas, seleccionar, verificar, reestructurar, enriquecer y transformar la información contenida en los archivos IFC.
Contribuye así a crear procesos más coherentes, reproducibles y adaptados a los requisitos de información de los proyectos.
Su interés va más allá de la simple manipulación técnica de archivos.
Reside en la posibilidad de replantear ciertos métodos de trabajo aprovechando los datos ya producidos, en lugar de multiplicar las operaciones manuales y la introducción repetida de información.
Pero integrar este enfoque no depende únicamente de la tecnología.
También exige comprender las necesidades profesionales, definir las reglas de tratamiento apropiadas y acompañar a los equipos en la evolución de sus prácticas.
La tecnología hace posible la transformación. La experiencia humana la hace operativa, duradera y generadora de valor.
¿Qué perspectivas tiene IFC en Quebec después de 2026?
El avance del BIM en Quebec crea condiciones favorables para un uso más avanzado de los datos abiertos.
Varias orientaciones deberían ganar importancia en los próximos años:
- La formalización y verificación de los requisitos de información.
- La normalización de propiedades y clasificaciones.
- La automatización de controles y transformaciones de datos.
- El aprovechamiento de la información IFC en los procesos de estimación y construcción.
- La preparación de datos para la gestión y el mantenimiento de activos.
- El desarrollo de conexiones entre los modelos digitales y las herramientas de análisis para la toma de decisiones.
Conviene, no obstante, distinguir esta dinámica de la adopción efectiva de la edición IFC especializada, sobre la que los datos públicos de Quebec siguen siendo limitados.
El reto de los próximos años será, por tanto, menos multiplicar los archivos digitales que mejorar su calidad, coherencia y reutilización.
Conclusión: Quebec entra en una nueva etapa de madurez BIM
En 2026, Quebec dispone de un entorno institucional y profesional favorable al desarrollo de prácticas BIM abiertas.
El uso de IFC forma parte de esta evolución, pero su potencial va mucho más allá del simple intercambio de modelos entre programas.
La siguiente etapa consiste en considerar los datos IFC como un recurso técnico y estratégico, capaz de alimentar directamente los procesos profesionales.
Esta transformación requiere nuevos métodos, herramientas adecuadas y competencias humanas capaces de conectar los requisitos digitales con las realidades operativas.
El futuro de IFC en Quebec no se limita a intercambiar mejor los modelos. Consiste en aprovechar mejor sus datos para construir, decidir y gestionar con mayor eficacia.
¿Y si sus IFC se convirtieran en una verdadera palanca de productividad?
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